- Las proteínas oscilan entre el 2-4 %, y algunas especies como la trufa pueden llegar al 7 %. No son muy ricas en proteínas, en contradicción con lo que se cree, y su valor biológico es bajo, ya que no poseen todos los aminoácidos esenciales que necesitamos aportar a través de la alimentación ya que nuestro organismo no es capaz de sintetizarlos. No obstante, tienen un contenido destacable en los siguientes aminoácidos esenciales (triptófano, treonina, isoleucina, metionina, lisina, fenilalanina y valina).
- El aporte de grasas es casi inapreciable, solamente el 0.3 %, al tratarse de un alimento vegetal.
- Poseen buen aporte de vitamina C, D, provitamina A, niacina, ac.fólico, ac.pantoténico y vitaminas del complejo B ( B2,B3).
- Contienen ergosterol, una sustancia que se encuentra en los tejidos vegetales y en nuestra piel, que se transforma en vitamina D con acción del sol, favoreciendo así la absorción del calcio y del fósforo, lo que contribuye a la mineralización de huesos y dientes.
- En cuanto a los minerales cabe destacar el aporte de selenio, fósforo, calcio, magnesio, potasio, yodo y cinc.
- El aporte de fibra es destacable, el 1.9 %, sobre todo, en forma de celulosa y quitina, que no se digiere y por eso pueden ser indigestas. La fibra es de gran interés ya que conlleva más tiempo de masticación, mayor poder saciante que otros alimentos pobres en fibra, ayuda a controlar el peso y a prevenir la obesidad. También aporta volumen a las heces y previene el cáncer de colon ya que en el proceso de fermentación de la fibra en el colon se produce butirato, un compuesto que hace que se disminuya la proliferación de células neoplásicas y que se inhiba la formación de compuestos con alto poder carcinogénico (narcoleno y colantreno). Además algunas fibras solubles disminuyen la absorción de azúcares por lo que pueden ser útiles en el tratamiento de la diabetes.